Sin contratar comerciales
Estudiamos a cada empresa que encaja con lo que vendes, le escribimos a la persona que decide, hacemos el seguimiento y te dejamos la reunión agendada. Tú solo entras a cerrar.
Un primer ciclo de campaña al empezar · después se paga por reunión cualificada · la primera corre por nuestra cuenta · sin permanencia
Una reunión solo cuenta si la persona decide o influye, la empresa encaja con el perfil acordado, hay fecha confirmada y asiste. Si falla una, no se cobra.
Datos de nuestro propio trabajo, no estimaciones.
El método del decisor
Cuatro pasos. Todos los hacemos nosotros.
Definimos contigo qué empresa es tu cliente ideal y salimos a encontrarlas una por una, con nombre y apellido de quien decide.
Leemos su web, sus lanzamientos y sus movimientos recientes hasta encontrar el motivo real por el que hoy les interesa hablar contigo.
Un correo único para esa persona, con tu firma y tu marca, y el seguimiento cuidado durante las semanas siguientes.
Cuando contestan, cerramos el hueco en tu calendario. Tú abres la agenda y ya está puesta.
El equipo
Ninguna empresa se salta ninguna. Y ningún correo sale sin pasar por la última.
Lee la web de cada empresa, sus lanzamientos y sus movimientos recientes hasta encontrar el motivo real por el que hoy le interesa hablar contigo. Si no aparece ese motivo, la empresa no entra.
Redacta el correo de esa empresa concreta, con tu firma y tu manera de hablar. Sin plantillas y sin rellenar huecos. Un correo sin gancho propio se queda dentro.
Cuida los buzones, el ritmo y la reputación para que el correo aterrice en la bandeja de entrada. Tu dominio principal, el que usas con tus clientes de siempre, no se toca nunca.
Cuando alguien responde, se lee el hilo entero, se contesta por donde esa persona pidió y se cierra la fecha en tu calendario. Tú te enteras con la reunión ya puesta.
«Prefiero mandar cien correos que alguien quiera leer que diez mil que nadie abra. Por eso ninguno sale de aquí sin que lo revisemos antes.»
Lo que recibes
Cada una confirmada, con la persona que decide, directa a tu calendario.
Antes de enviar nada, la montamos contigo y te la enseñamos.
Todo lo que tachamos por ti. Lo único que queda es lo que solo tú sabes hacer.
El correo
La diferencia entre que te ignoren y que te contesten cabe en el primer párrafo.
Estimado/a Sr./Sra.,
Espero que se encuentre bien. Me pongo en contacto con usted porque somos una empresa líder en soluciones innovadoras del sector y creemos que podríamos aportar un gran valor a su compañía.
¿Tendría 30 minutos esta semana para una llamada?
Marta, vi que habéis sacado la brocha de afeitar con marca propia y me pareció una apuesta valiente: entrar en afeitado masculino con nombre propio se juega en el lineal, y si el envase no acompaña, el producto muere antes de que nadie lo pruebe.
Es justo el salto que trabajamos con marcas de gran consumo.
¿Te cuento cómo lo hemos resuelto en casos parecidos?
Para quién es
Trabajamos donde la venta se cierra hablando, no en un carrito.
Para dejar de depender de que un cliente te recomiende y que el mes que viene ya esté decidido.
Llegas al despacho del que firma, no al buzón general donde se pierden las propuestas.
Conversaciones con empresas que encajan de verdad, en vez de demostraciones a quien nunca iba a comprar.
Llegas a quien aprueba el presupuesto de formación, no al buzón general.
Ventas largas que empiezan por una conversación. Nosotros la abrimos con quien decide.
Empresas que necesitan lo que suministras y hoy se lo compran a otro.
Si vendes al consumidor final, este canal no te sirve y te lo decimos el primer día en vez de cobrarte por intentarlo.
Hablemos
Al empezar se paga un primer ciclo de campaña, que cubre montar tu campaña y sus primeros 90 días. A partir de ahí se paga por reunión cualificada, nunca por intentarlo. Al terminar el ciclo decides libremente si quieres seguir; si sigues, se inicia otro por el mismo importe. Las condiciones las cerramos contigo en una llamada corta, porque cada negocio y cada mercado son distintos. Y la primera reunión cualificada corre por nuestra cuenta, así que compruebas la calidad antes de pagar por una.
Una reunión solo cuenta si la persona decide o influye, la empresa encaja con el perfil acordado, hay fecha confirmada y asiste. Si falla una de las cuatro, no cuenta y no se cobra. Está por escrito en las condiciones del servicio.
Dudas
Un servicio hecho-para-ti que consigue reuniones de venta. No es una herramienta que tengas que aprender ni un programa que instalar: lo hacemos nosotros de principio a fin y tú recibes la reunión agendada.
No, es justo lo contrario. Una lista comprada son miles de direcciones que nadie ha mirado, a las que se envía el mismo mensaje. Aquí cada empresa se mira una por una, y si no encontramos un motivo real por el que hoy le interese hablar contigo, esa empresa no entra. Por eso los correos se contestan.
Dos cosas, y nada más. Un primer ciclo de campaña al empezar, que cubre definir tu cliente ideal, montar la lista, localizar a quien decide, preparar la infraestructura y los primeros 90 días. Y a partir de ahí, una cantidad fija por reunión cualificada: nunca por intentarlo. Sin cuota mensual y sin permanencia. Al cumplirse los 90 días decides si quieres seguir: otro ciclo cuesta lo mismo y, si lo dejas, no se cobra nada más. Las cifras exactas las cerramos contigo en una llamada corta, porque cada negocio y cada mercado son distintos, y quedan por escrito en las condiciones del servicio.
A un comercial hay que buscarlo, contratarlo, formarlo y pagarlo todos los meses, entren reuniones o no, y tarda meses en arrancar. Aquí no hay nada que contratar ni formar, se paga por reunión cualificada y, si un mes no entra ninguna, ese mes no hay factura de reuniones. Lo que sí tiene un comercial y nosotros no es tu conocimiento de la venta: por eso nosotros abrimos la puerta y tú la cierras.
Para quien le vende a otras empresas: agencias de marketing y diseño, consultoras, asesorías, informática y servicios profesionales. Si tu cliente es el consumidor final, este canal no es para ti y te lo diremos desde el primer día.
No. Escribimos desde dominios preparados para ello, con un volumen prudente y creciente. Tu dominio principal, el que usas con tus clientes de siempre, no se toca en ningún momento.
Las primeras semanas preparamos los buzones y estudiamos tu lista, porque hacerlo con prisa quema el canal. A partir de ahí las reuniones entran de forma continua, y los seguimientos siguen trayendo respuestas semanas después del primer contacto.
Con una conversación corta al empezar: a quién quieres llegar, qué te compran, con quién no quieres hablar y qué clientes te haría ilusión conseguir. Con eso montamos tu campaña y te la enseñamos antes de que salga.
Una reunión con la persona que decide o influye directamente en la decisión, en una empresa que encaja con el perfil que acordamos contigo, confirmada en tu calendario. Los criterios se acuerdan por escrito antes de empezar. Si alguien no se presenta o no encajaba, no se cobra.
Lo sabrás pronto y sin atarte a nada: más allá del primer ciclo, la primera reunión cualificada corre por nuestra cuenta y no hay permanencia, así que ves la calidad antes de pagar una sola reunión. Si vemos que tu caso no encaja, preferimos decírtelo antes que cobrarte por intentarlo.
Una llamada de 15 minutos para ver si encaja. Si no encaja, te lo decimos ahí mismo.
Abrimos huecos cada semana, por la mañana y por la tarde. Elige el que mejor te venga.
¿Prefieres hacerlo de otra forma?